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En esta exitosa segunda versión del certamen, Subpesca junto al Sernapesca, BancoEstado Microempresa y WWF Chile premiarán a emprendedoras de las regiones de Los Ríos y Ñuble, con 1 millón de pesos cada una, reconociendo el esfuerzo y la dedicación en sus líneas de negocios.

Este viernes, el subsecretario de Pesca y Acuicultura, Pablo Berazaluce dio a conocer las nuevas ganadoras del concurso "Mujer Pescadora Emprende". Segunda edición que reconoce a lo largo del país las mejores historias de emprendimiento e innovación local de "Mujer Pescadora" y "Organización de Mujeres" con 1 millón de pesos para cada una.

El certamen, explicó la autoridad nacional, "busca premiar a nivel nacional a mujeres emprendedoras y a organizaciones del país que destaquen por sus iniciativas de negocios en las más de 400 caletas existentes a lo largo de todo Chile. Historias de sueños, liderazgo y esfuerzo que como gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet nos llena de orgullo recogerlas, escucharlas y que sean parte de la historia de este concurso; testimonios que sin duda servirán de inspiración para las cerca de 20 mil mujeres del sector, pescadoras, armadoras, buzos, recolectoras de orilla y algueras que llevan adelante similares ideas de negocios en sus comunidades".

Ganadoras 2017

En esta segunda versión, la ganadora de la categoría "Mujer Pescadora" fue para la emprendedora oriunda de la localidad de Niebla en Valdivia, Dominga Huichalaf, dedicada a la preparación de pescados ahumados sin espinas, mariscos y filetes de pescados congelados y sellados al vacío.

Y el premio "Organización de Mujeres" para la historia presentada por María Martina Bustos de la comuna de Cobquecura, Región de Ñuble, en representación del Sindicato de Trabajadores Independientes Pescadores Artesanales, Recolectores de orilla y Actividades conexas Verde Mar de Taucú, con su línea de productos gourmet en base al tradicional cochayuyo.

En total este 2017 se recibieron 144 postulaciones individuales y de 7 organizaciones de pesca artesanal, teniendo un importante incremento las postulaciones a nivel nacional.

La pesca de arrastre es una técnica que consiste en el empleo de una red lastrada que barre el fondo del mar capturando todo lo que encuentra a su paso, sin hacer distinciones. Esta técnica no es selectiva, por lo que se producen capturas accidentales, que no resultan útiles en el momento de capturarlas y esto provoca numeroso daños en el medio marino.

Es uno de los métodos extractivos de recursos vivos más utilizados en todo el mundo, pero, a la vez, también es una de las principales causas de la degradación de los fondos marinos. Además, esta modalidad de pesca se remonta a la segunda mitad del siglo XIV, pero en los últimos treinta años su uso ha crecido de manera exponencial practicándose cada vez a mayor profundidad.

Este arte de pesca está regulada por la legislación, sin embargo, muy pocos países han prohibido esta práctica todavía. Por ejemplo, Venezuela fue la primera en 2008, luego Belice en 2010, el gobierno de Hong Kong y el Estado de Kerala, en India, también la prohibieron en 2010. En EEUU existe una prohibición para la pesca de arrastre en gran parte de la costa oeste.

La comisión Europea ya propuso en 2012 la prohibición total de este tipo de pesca al noroeste del Atlántico para garantizar una explotación sostenible y disminuir las capturas accidentales. Sin embargo, España ha rechazado la propuesta porque se ha realizado "sin considerar el impacto real ambiental ni socioeconómico", según afirmó Carlos Domínguez, secretario general de pesca del MAGRAMA.

Añade que su prohibición afectaría a 850 buques españoles, incluidos los de pequeño tamaño, y que determinadas especies serían difíciles o imposibles de pescar con otras artes. La flota española de arrastre cuenta con un total de 1.038 buques, lo que ha supuesto una reducción de más del 25% en los últimos 5 años, cuando se contaba con un total de 1.439.

Ha destacado el empleo que genera la pesca de arrastre, que en 2012, ascendía a más de 8.000 trabajadores entre tripulación y personal de tierra, con unos ingresos cercanos a los 700 millones de euros. De hecho, el presidente de PescaGalicia – asociación de armadores coruñeses de arrastre- asegura que sólo en Galicia las consecuencias podrían alcanzar la pérdida de 1.000 puestos de trabajo directos y 4.000 indirectos.

El secretario general de pesca recuerda además, que son muchas las medidas de protección como los LIC o las ZEPAS de la Red Natura 2000 marina, que persiguen la sostenibilidad de los usos, incluida la pesca, a través de instrumentos de gestión.

Por estos motivos, desde el gobierno se aboga por el mantenimiento de una pesca de arrastre de fondo sostenible, "basada en el asesoramiento científico, la delimitación de las zonas de pesca y la identificación de las zonas vulnerables". Se apuesta por la incorporación a la legislación europea de la normativa de las organizaciones Regionales de Pesca, incidiendo en la congelación de la huella pesquera, que conlleva el cálculo objetivo del impacto que ocasiona este arte. También se ha señalado la necesidad de evitar ampliar zonas de arrastre sin contar con estudios previos, y se ha defendido la toma de medidas de gestión sobre una base científica sólida.

Carlos Domínguez ha destacado la importancia de mantener la igualdad de condiciones con el sector de terceros países, para asegurar la eficacia de las medidas adoptadas.

Según los investigadores españoles, el impacto directo de la pesca de arrastre sobre poblaciones de peces y comunidades bentónicas (organismos que viven y realizan sus funciones vitales en dependencia estricta de un substrato) ha sido muy estudiada, pero no tanto, la modificación de las propiedades físicas de los sedimentos del fondo marino, los intercambios químicos y los flujos de sedimentos.

La morfología de la parte superior del talud continental en muchas partes de los océanos del mundo han sido alterados por la parte inferior, provocado por la actividad de la pesca intensiva de arrastre, que produce efectos comparables sobre el fondo del mar profundo a los generados por el arado agrícola en la tierra. Los fondos marinos han cambiado, ya no son naturales sino que se han antropizado y han sobrevivido especies que se han adaptado a estas perturbaciones.

Un estudio confirma que la pesca de arrastre ha cambiado la morfología del cañón submarino de La Fonera en la costa catalana. Este estudio publicado por la revista Nature y con la participación del CSIC ha determinado que este tipo de actividad altera la dinámica sedentaria de los ambientes marinos profundos. Hasta hace poco se creía que el impacto de la pesca de arrastre sólo tenía efectos en la fauna que vive sobre el sustrato y no había nada concluyente sobre el terreno. Con el arrastre se mueve el sedimento, este se pone en suspenso y se crea como una nube de sedimento. En ese relieve hay pendientes y con el movimiento de sedimento se produce una especie de alud de fango. Como resultado queda una morfología más suavizada que la natural.

El estudio realizado se centra en el impacto de esta actividad sobre la fauna de tamaño reducido – de entre 30 y 500 micras, llamados meiofauna- que viven en los sedimentos marinos de los caladeros de pesca del talud continental, a unos 500 metros de profundidad. Los resultados revelan que las artes de arrastre, al remover reiteradamente los sedimentos blandos del lecho marino, han propiciado que en las áreas de pesca habitual este tipo de fauna es un 80% menos abundante y que su biodiversidad sea un 50% menor que en las zonas situadas a profundidades parecidas donde no se pesca.
Los efectos negativos de la pesca de arrastre también son evidentes en la disminución (hasta un 25%) del número de especies de nematodos (el componente dominante de la meiofauna a estas profundidades). El estudio también revela que los sedimentos empobrecen de forma importante (más del 50%) su contenido en materia orgánica (fuente de alimento de los organismos que viven a estas profundidades), y presentan tasas más reducidas de degradación del carbono (cercanas al 40%), siendo esta una de las principales funciones de los ecosistemas marinos profundos.

Los resultados de este estudio confirman que la pesca de arrastre puede conllevar a la desertificación de los fondos marinos y recuerdan la necesidad urgente de llevar a cabo acciones para la gestión sostenible de la pesca de arrastre en ambientes marinos profundos.

Otro ejemplo, es la elaboración de un informe financiado por el Organismo Autónomo de Parques Nacionales (OAPN) que muestra la existencia de marcas de arrastre dentro del Parque Nacional de Cabrera. Después de un seguimiento ecológico del medio marino en este parque se demostró que existían señales de este agresivo arte de pesca sobre fondos protegidos. El arrastre dentro del parque está totalmente prohibido y la única modalidad pesquera permitida es la artesanal, que opera bajo estrictas condiciones establecidas en el plan de gestión. Se considera que el parque está en peligro de perder su biodiversidad y que la degradación de los fondos sea irreversible y se ha propuesto la creación de una zona tampón que mantenga la pesca de arrastre alejada del parque y sus recursos.

Aunque se va avanzando en el asunto ya que el MAGRAMA ha aprobado la prohibición de la pesca de arrastre en tres nuevas zonas protegidas en Baleares, según ha informado el departamento después de que la orden haya sido publicada este lunes en el BOE. Así, esta práctica pasará a ser ilegal en las montañas submarinas de Émile Baudot y Ausiàs March, en el Canal de Mallorca, así como en el entorno de Fort d´en Moreu, hacia el este del Parque Nacional del Archipiélago de Cabrera. Esta acción se ha llevado a cabo para compatibilizar el aprovechamiento sostenible de los recursos pesqueros con la necesaria protección de hábitats por su elevada biodiversidad, como los coralígenos o el maërl, que cuentan con medidas concretas de protección por parte de la normativa sobre pesca a nivel comunitario.

Subpesca junto a Oceana Chile anunciaron el congelamiento de la huella de pesca de arrastre para la merluza común y crustáceos demersales.

(AQUA) En su alocución, Berazaluce subrayó que el Gobierno de la Presidenta Bachelet "ha dado muestras claras del compromiso por mejorar los estándares de sustentabilidad". En este sentido, añadió, "compartimos el trabajo con las organizaciones de la sociedad civil que tienen la misión de armonizar las actividades económicas con el cuidado del medio ambiente".

La autoridad nacional explicó que la huella se determinó sobre la base de la operación histórica de la flota de ambas pesquerías -merluza común y la de crustáceos demersales- en un periodo de 15 y 16 años. "Medida que no impacta a la actividad económica, ni afecta a las fuentes de empleo", aseguró el timonel de la Subpesca.

En 2016, Oceana presentó una propuesta para la eliminación progresiva de la pesca de arrastre en Chile, en la que se incluían los resultados de un estudio realizado por la ONG que mostraba que cada año 3.905 km² de superficie marina eran impactados por este arte de pesca. Además, evidenciaba la expansión de buques arrastreros a áreas nunca antes devastadas, concluyendo que 554 km² fueron arrastrados anualmente, lo que equivalía al tamaño de las comunas de Pirque y Puente Alto (ambas ubicadas en la región Metropolitana).

Liesbeth van der Meer celebró la medida destacando que "prohibir la expansión de la pesca de arrastre de fondo es un gran paso en la protección de los océanos, evitando que las flotas que pescan crustáceos y merluzas arrastren nuevas áreas" y añadió que "el congelamiento de la huella de arrastre se declara después de un proceso de estudio y sociabilización liderado por la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca) que contó con la presentación ante los Comités de Manejo, lo cual demuestra la importancia de estas herramientas y del diálogo entre las organizaciones no gubernamentales, el Gobierno, la industria y la pesca artesanal", afirmó la directora ejecutiva de Oceana Chile.

Fue en 2015 cuando se dio un primer gran paso para terminar con la pesca de arrastre de fondo, al prohibir su práctica en los 117 montes submarinos existentes en aguas chilenas, los cuales albergan ecosistemas únicos y donde es posible encontrar corales y esponjas de aguas frías y profundas, además de especies tan importantes como atunes y tiburones.

"Lo que se busca con esta medida es asegurar la captura sustentable de los recursos pesqueros y que se incentiven métodos de pesca selectivos", declaró Liesbeth van der Meer, a lo que Pablo Berazaluce agregó que la Subpesca regulará los artes de pesca entre las regiones en que se desarrollan las pesquerías de merluza común y crustáceos demersales, por fuera del Área de Reserva Artesanal.

Valesca Montes, encargada de pesquerías de la filial chilena del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por su sigla en inglés), expresó que "WWF Chile valora esta iniciativa, que creemos muy necesaria en un contexto en que las principales pesquerías afectadas, como la merluza común, se encuentran en situación de sobreexplotación. Creemos también que es un avance para proteger eventuales áreas de importancia biológica, y como parte del sector pesquero en Chile debemos sumarnos por avanzar hacia la sustentabilidad".

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